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Hola a todos, para este miércoles tenemos la primera sesión de la escritora uruguaya, Cristina Peri Rossi, con sus cuentos.

Peri Rossi ha sido una autora pionera y es la única escritora femenina vinculada al boom latinoamericano, un movimiento que generalmente es asociado con autores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes.

Cristina Peri Rossi es indiscutiblemente una de las grandes escritoras hispanoamericanas del siglo, y aunque ha destacado en casi todos los géneros, quizá sea el cuento donde ha demostrado mayor originalidad, destreza y versatilidad. Saludada en sus inicios por Julio Cortázar como una de las voces más brillantes de la narrativa breve.

Sus narraciones y producciones literarias, tanto en la poesía como en el cuento, recorren los universos fantásticos, el erotismo y la crítica social. En este libro de cuentos, es una recopilación de sus mejores libros de cuentos, donde preciso encontramos todos sus temas y obsesiones. Lo fantástico de "La ciudad de Luzbel", uno de sus más icónicos libros de cuentos y cuento, hasta el erotismo de "Te adoro", que publicó también en su columna en el diario El País. En "Naúfragos", donde aborda una de sus temas, el de los naufragios, el mar, los barcos, que tanto evocó en sus poemas, tanto como puente del erotismo, como de la desperación. También, su obsesión con el lenguaje, la estructura del idioma, con "La índole del lenguaje", "La sintaxis", etc. "Mi cartas" y "Los aledaños" son otras joyas, más reflexivas del mundo y la cotidianidad.

Cuento "Los Aledaños"

"La intuición era un elemento  fundamental,  y  a  partir  de  ella  debía  guiarse  aun  ignorando  el  fin.  Se  cree  que  se  viaja hacia un lado, y en realidad se va hacia otro, se dijo a sí mismo, y pensó que de todos  modos era un procedimiento lleno de encanto. «Seguramente creeré que viajo hacia el centro  del mundo, pero volveré a estar en un aledaño, conservaré la ilusión durante un tiempo, como  en el acuario, luego volveré a despertar una mañana con la certidumbre de que debo buscar el  centro  del  mundo,  emprenderé  el  camino,  llegaré  a  otro  suburbio  que  confundiré  con centro, y así sucesivamente.» La dificultad no lo disuadía. Sólo estaba convencido de que el  centro  del  mundo  no  estaría  allí  donde  él  llegara.  El  centro  del  mundo  no  viajaba  con  él:  si  existía,  estaba  afuera,  le  era  ajeno,  era  algo  que  debía  conquistar,  no  una  cosa  que  se  desplazaba  con  sus  camisas  y  sus  corbatas.  La  índole  del  centro  del  mundo  era  huidiza,  intangible".

(Los Aledaños, de Cristina Peri Rossi)
La ciudad de Luzbel, 1992

Y el resto del cuento es genial. La búsqueda del centro. Se puede equiparar a la búsqueda de Dios o cualquier cosa... con aires siempre de Cortázar... acá también de Dante, otra de sus confesas grandes inspiraciones.

Y para finalizar y no consumir todo el material de la sesión, dejo un fragmento (o 3 de las preguntas) de una excelente entrevista que le hicieron donde habla de uno de sus temas, el amor:

¿Se suple la falta de amor con mucho amor a uno mismo?

Es al revés. Esto que suelen recomendar los conductistas, que hay amarse primero a uno para luego amar a los otros, eso es mentira. El que se ama mucho a sí mismo no tiene espacio para el otro. El amor al otro puede ser más fuerte que el amor a uno mismo. La prueba es el sufrimiento, que seas capaz de sufrir. Porque el objetivo del amor, de la pasión, no es la felicidad permanente: habrá momentos de éxtasis y momentos de expiación. Pero el narciso se ahoga. Porque hay que hacer siempre una precisión: el narciso está enamorado de su imagen, no de sí mismo. Las personas narcisas están enamoradas de la imagen que proyectan hacia los demás, no de su yo. Toda esa gente que se ama tanto a sí misma termina por no tener espacio para los otros. Por algo el cristianismo dice que ames al prójimo tanto como a ti mismo. Mirá si te amarás a ti mismo que la prueba de amor es que ames al prójimo tanto como te amas tú. Si en el siglo XIX la enfermedad social era la histeria, por la represión sexual, y en el XX la neurosis por las guerras, yo creo que el XXI ha empezado como el siglo del narcisismo. La gente prefiere estar en su casa —con un robot, o con juegos (y yo soy muy amante de los juegos mecánicos)— al riesgo. El amor siempre es un riesgo. Porque estás descubriendo tu fragilidad. Es lo que decía William Blake: ¿Cómo voy a ser amigo de la mujer a la que amo si una mirada suya me conduce al paraíso, pero si me falta estoy en el infierno? El amor nos descubre nuestra fragilidad, y hay que ser muy valiente para ser vulnerable. Pero el aburrimiento —la falta de amor— es feroz.

¿Tiene algún sentido hablar del amor?

El amor hay que sentirlo. Es una cosa, por otra parte, muy reciente en la historia de la humanidad. El amor lo inventaron los trovadores. Y Dante.

¿No fue una crueldad, la invención del amor?

No, no lo fue. En primer lugar, fue civilizador, porque cuando aparece el amor, el amor de los trovadores, el señor lo único que quería era guerrear. Comía con los dedos, mataba jabalíes, y le ponía un cinturón de castidad a la mujer para que no follara con otro mientras él iba a guerrear, y se llevaba la llave. Cuando aparecen los trovadores y aparecen las cortes de amor (las cortes de amor fueron una maravilla inventada por las mujeres; los grandes movimientos civilizadores en la historia de la humanidad han sido protagonizados por mujeres, por grupos de mujeres), estas mujeres de la nobleza, totalmente hartas de sus brutos, empiezan a apoyar a los trovadores. El trovador elegía a una dama, que era su amada para siempre, pero la condición era no acostarse. A veces, ella le entregaba un pañuelo, una prenda íntima, y él, cuando tenía que ir a batallar, batallaba por ella. Pero ellas establecen unas normas, unas normas para el buen amor, y cuando un caballero dejaba de cumplir esas normas, hacían cortes de amor. Las cortes de amor eran como tribunales —de mujeres— que juzgaban al hombre (el trovador o el caballero) que había contravenido esa norma. Por ejemplo, la contravención podía ser que, en una batalla, el caballero no llevara la liga o el pañuelo que ella le hubiera dado, o que hubiera osado besar a otra. La condición era no llegar al coito, porque si no, venía el bruto y los mataba. Pero fueron tremendamente civilizadoras. Ellas pusieron la música, escribieron poemas (la mayoría de los poemas de trovadores eran escritos por las mujeres), traen la seda de Oriente, les enseñan a los brutos de los maridos a escribir, a comer con cubiertos. Fue un movimiento tremendamente civilizador. Imagínate, poder juzgar a alguien porque cometió una falta de amor. Precioso. Las normas yo antes me las sabía de memoria. La primera decía «Todo caballero debe palidecer ante la presencia de su amada». Bonito. Precioso.

¿Y dónde está documentado todo eso, de dónde viene?

De las cortes de amor. Yo tengo un libro francés traducido por mí hace muchos años, Leonor de Aquitania. Fue una de las mujeres más importantes de la historia de la humanidad. Uno de sus hijos era gay, Ricardo, lo capturaron los turcos. Cuando lo capturaron los turcos y pidieron un rescate, ella se montó a caballo y se fue a Turquía a por él. Pagó el rescate y volvió con él a Francia. Ricardo ya tenía treinta y pico de años. Leonor de Aquitania fue una de las creadoras de las cortes de amor. Tocaban instrumentos musicales, componían. Fue una época maravillosa. Es la única época bonita de la Edad Media. Sé que cuando traduje el libro leí un juicio de amor. Eso está documentado todo. Ahora, no llegaban al coito nunca. Era un amor ideal. Por eso que se considera un invento literario, el amor.



Saludos! y ojalá se animen a leer a esta brillante escritora.