Capítulos 7, 32 y 68 de Rayuela, Julio Cortázar

Junio 30. Julio Cortázar, Capítulos 7, 32 y 68 de Rayuela.

Capítulo 7 de Rayuela





Capítulo 68 de Rayuela (texto). 
En Video voz de Julio Cortázar.


Noviembre 1 de 2010. Para cogerle el gustico a Cortázar: Historias de cronopios y de famas

De Sícalo Pinaud (hay que leer de abajo a arriba):
Les mamdo lo que dice mi hijo Santiago, de 20 años,  y  estudiante de música en Francia, y a quien le remití el enlace sobre "Rayuela", enviado por Alejandro.
Saludos,
Sícalo
De Santiago Pinaud  
Papá, genial eso de Rayuela, me encantó, y me hizo pensar mucho en algunos compositores del siglo XX que utilizaban métodos más o menos parecidos en el desarrollo de sus composiciones... Me encanta cómo la música y la literatura siguen dándose la mano. Qué chévere! Yo quiero leerme ese libro!... Un besote papá!!


De Sícalo:
Para que quieran más a París, de la mano de "Rayuela", de Julio Cortázar.
Sobre todo Gabrie, futura parisina...




De Elena de la Espriella:
Les cuento que le estoy cogiendo el gustico a Cortazar....tiene alguna otra novela aparte de Rayuela que me recomienden? 

De I. Vélez:

Muchas y muy buenas.
Axolotl

Carta a una señorita en París
Casa tomada
Circe
Conducta en los velorios
Continuidad de los parques
Después del almuerzo
Historia verídica
Instrucciones para llorar
Instrucciones para subir una escalera
La autopista del sur
La isla a mediodía
La noche boca arriba
La señorita Cora
Las ménades
Lejana
Los testigos
Página asesina
Rayuela - Capítulo 68
Teoría literariahttp://www4.loscuentos.net/cuentos/other/1/
http://www4.loscuentos.net/cuentos/other/1/3/
http://sololiteratura.com/cor/obrasdecortazar.html


Ahí te dejo algunos que espero puedas disfrutar

Me llegó de Julio Olaciregui enviado por Sonia Burgos Cantor (muy real esta semblanza):



Recordando a Duque López
Ahora estoy aquí oyendo al músico Isaac Albeniz dos días después de tu partida al infinito, viejo “tigre”, así nos decías para esconder la ternura con la sonrisa estirándote esos labios de músico mulato, ahí tenías tu seducción de hombre de la casa, tras los anteojos, las sienes crespas de brillantes hilos plateados, tu ser sólido, “buena papa”, perdonen la confianza, siempre nos reíamos con los juegos de palabras, utilizando frases dichas por las muchachas o por Guillermo Cabrera Infante.
Te conté acaso que me vi dos veces con el enormísimo cronopio Julio Cortázar  aquí en París, adonde tu entusiasmo sin medida por el mundo de Rayuela me empujó quizás a venir después de haberme iniciado contigo a comienzos de la década de los 70 en El Heraldo de Barranquilla y El Espectador de Bogotá.

Te vi por primera vez en la Librería Nacional de nuestra ciudad, cuando funcionaba en la carrera Veinte de Julio.
Llegaste ahí una tarde vestido con guayabera blanca, discreto, tú, el famoso autor de “Mateo el Flautista”, flotando en el potente aire acondicionado de la librería, entre los estantes, hurgando, sopesando libros, ibas a buscar tus revistas, quizás a reunirte con Alvario Barrios, Julio Roca Baena o Alvaro Medina, a veces te comías en la cafetería un helado de mandarina o una tarta de manzana...
 ¿ y quién te entregaba los  Cahiers de cinéma, le Nouvel Observateur o Time?... Nuestra inolvidable amiga Isabel Aldana

Gocé mucho esa época contigo, con esa forma de ser tuya, tu humor, tu pasión gargantuesca por las lasañas, por  el cine, por la literatura, se veía que gozabas a fondo la vida como si lo cotidiano fuese una película de  Antonioni llena de aventuras urbanas, vivías conectado casi en permanencia con el poderoso mundo de lo imaginario, con el mundo de Bergman o Buster Keaton, Francis Ford Coppola, Steinbeck o Dostoieswky
 
Recuerdo tus manuscritos inéditos, sobre todo “El tigre engorda en octubre”, hojas y hojas mecanografiadas con pasión, con desparpajo –tiempos primitivos y heroicos  sin computador, sin máquinas eléctricas-- cuando salías del periódico ibas directo a casa a escribir –vivías entonces con tu gran amor, Alix, y los dos pequeños, Rocamadour y Olga Helena, en el barrio Paraíso Porvenir;nunca fuiste parrandero ni barranquillero “arrebatado” por el baile
 
Tu hogar era un refugio lleno de libros con suave música y anchos cortinajes y yo de joven principiante veía lo que era la vida de un escritor, de un soñador obligado a ser periodista. Disfrutábamos mucho con los generosos almuerzos
 
En la redacción de la antigua sede de El Heraldo, en el centro histórico, a un costado de la Plaza Colón, detrás de la Iglesia San Nicolás, te encargabas de seleccionar los “cables” –las noticias de las agencias—para la página internacional, redactabas las leyendas de las fotos, diagramabas... También, sobre todo, escribías críticas de cine, armabas a veces suplementos
 
Un domingo en la tarde soltaste un grito al cortar la tira de papel en los teletipos : había sido hallado el cadáver de Pier Paolo Pasolini, asesinado a golpes en las afueras de Roma !
 
Otra mañana nos dejó temblando la noticia del golpe de Estado a Salvador Allende
 
Me llevaste a proyecciones especiales de la diez de la mañana  para ver antes de su estreno películas como “El cuchillo en el agua”, (Roman Polanski) “La naranja mecánica”, (Stanley Kubrick), “Don’t look now”, (Nicolas Roeg), “Las fresas de la amargura” (Stuart Hagmann) , “Five easy pieces” (Bob Rafelson) , “Carnal knowledge” (Mike Nichols), “Trabajo clandestino” (Jerzy Skolimowski) y tantos otros clásicos del cine contemporáneo
 
Nuestro reino era el centro de Barranquilla, cine Colombia, el Paseo Bolívar, Murillo, Veinte de Julio, San Blas, por ahí andábamos a la una de la tarde buscando un restaurante chino para comer arroz preparado  a la manera de Cantón con camarones fritos y verduras,
Tu andabas siempre con novelas de Truman Capote o Norman Mailer, libros de cine y agendas y cuartillas con tus cuentos, recuerdo ese título, “Perdóname Paloma, no lo volveremos a hacer”.
 
A veces nos íbamos al Restaurante y Heladería El Mediterráneo, en la calle 72, diagonal al Estadio de basket Suri Salcedo, a comer un arroz con pollo, o subíamos donde Gustavo Cogollo, que nos deslumbraba con sus fotografías de la Guajira y sus cuentos y proyectos de revistas postmodernas
 
Otro día inolvidable fue cuando me presentaste a Roberto Burgos Cantor en la redacción del Heraldo. Fui testigo del cariño con que se trataban y de aquel permanente y fructífero intercambio de bromas y datos literarios, informaciones y chismes sobre actores y escritores, bien podía ser la inminente llegada de Marlon Brando o de García Márquez a Cartagena, o una reedición de “Las palmeras salvajes” (Faulkner) en la traducción de Borges.
 
Pese a la distancia seguimos enlazados por la amistad, por el recuerdo de aquellos años de formación en que me transmitió  el amor por los libros, por el puerto de Barranquilla, recuerdo que escribió un artículo en El Heraldo cuando publiqué mi primera novela, “Los domingos de Charito”.
 
La última vez que lo vi fue en la Cinemateca de Bogotá, hará unos diez años. Ese día presentó la proyección de “A bout de souffle”, de Godard, a un público en el que había muchos jóvenes que lo admiraban...
 
 
Julio Olaciregui, París, junio 30 de 2010


Nos envía Raimundo Pinaud: Metáforas corporales en Rayuela. Traducido del enlace en alemán que envió Alejandro.



De Alejandro Salgado: 
Hola a todos. Me disculpo, porque el día de ayer no pude de asistir al Club. Ya que tenía un trabajo por terminar. Sin embargo, me leí los 3 capitulos de Rayuela.

Confieso que nunca me había leido este libro de Cortázar, solamente uno de los capítulos cuando estaba en el colegio. Pero debo decir que ahondando un poco más en la literatura de Cortazar, y sobre todo en otros capítulos de Rayuela, uno se da cuenta que esta frente a una novela que en inicio "nos mueve el piso", pero que apesar de eso logra encerrarte de lleno en la trama, se cual sea el capítulo que vayas leyendo. Creo que la forma de escribir de Cortázar este libro en forma poética y fantástica, es para que el lector se sienta identificado y dentro de cada una de las palabras que el escritor plasma, ya sea que entienda la palabra o no.

Esto me lleva al Texto de Iliana, que tambien lo leí, y en efecto me gusto mucho también. En general todo me pareció perfecto, pero queria comentar especialmente sobre dos parrafos. El Primero:
"Qué tedioso sería el mundo cargado sólo de lo que conocemos como realidad. Qué vacío sería el mundo de las ideas si no se pudiera tener fantasías. Que inútil nuestra
inteligencia si sólo pudiéramos vivir de lo que llamamos realidad. El ser humano estaría incapacitado para crear -para recrear- porque realmente lo que hacemos siempre es recrear. No somos capaces de crear. Dicen que el único ser capaz de crear es Dios, se dice que crear surge de la nada y que recrear es lo que nace de algo ya existente, por lo tanto no somos capaces de crear, siempre recreamos".

Lo que me gusta de este párrafo, es que me puso a pensar sobre algo que tal vez no había pensado conscientemente, pero me pareció muy cierto. Y es el hecho de la capacidad del ser humano de recrear y no crear. Pongo esta frase en contexto dentro de muchas cosas y temas, y pienso que es cierto, porque en forma general hay una frase que me gusta mucho, y es la siguiente: "Todo lo que está en el pensamiento del hombre, en sus ideas o imaginación: existió, existe o tiene capacidad de exitir". Es decir, nada de lo que se nos pase por el pensamiento, podemos considerarlo como imposible, porque desde el momento que lo pensamos estamos dandole existencia, o REcordándolo. Creo que a partir de esta frase y este párrafo se pueden decir muchas cosas, pero lo dejo hasta allí.

El otro párrafo que me gustó es el siguiente:
"Este cuento de Augusto Monterroso, escritor guatemalteco, lleva la brevedad del cuento a su máximo extremo. El dinosaurio, considerado el cuento más corto del mundo nos ilustra maravillosamente la analogía que hace Cortázar cuando nos dice que el cuento es a la fotografía lo que el cine a la novela. Esta analogía ilustra claramente que el cuento debe tener ciertas características que cautiven de forma rápida, que involucren al lector en la “imagen” de manera
inmediata. Debe lograr un impacto inmediato y tener tal fuerza que necesaria para tener el poder de la recordación; como en la foto, el cuento debe introducir todos".

Considero que esta afirmación es totalmente cierta, porque en mi caso es inevitable que al ir leyendo (a pesar de leer rápido) no dibuje y proyecte la imagen en mi cabeza. Todo texto que leo, siempre lo proyecto en imágenes en mi cabeza. Hay unos casos en donde son historias, y yo incluso asumo y me dibujo como un personaje de la trama para meterme mucho más dentro de la historia. Esto lo hago inconsientemente siempre. Y creo que da excelente resultado porque al meternos tanto en la trama, vivimos muchísimo más la lectura. Y en el caso en donde no son historias, sino por ejemplo cualquier narración, también veo dibujados símbolos o figuras en mi mente. ¿Han tenido ustedes esa sensación al leer cualquier lectura?

Ahora para poner un poco en práctica este último parrafo y mi comentario, encontré un documento con un ejercicio al final, acerca del Capítulo 7 de Rayuela, el de los besos (que me parece  genial), espero lean el documento que está divertido y hagan el ejercicio y si quieren compartan sus visiones, sensaciones y resultados. El enlace es éste.

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Ya casi terminando queria compartir con ustedes un comentario que me gustó muchisimo sobre la obra, por un compañero virtual que se hace llamar Amorius:

"Y ya que hablamos de buscar, empezaré por decir que Rayuela es la novela de una búsqueda. La búsqueda de un hombre que cree que esta vida es una especie de error, que vamos por mal camino, que en algún momento nos perdimos de la vía que nos haría más fácil la felicidad o la autenticidad. Por esta razón, Rayuela a veces es un libro que nos sobrecoge y nos deja suspendidos en nuestro propio vértigo; una novela existencialista.

A decir verdad, creo que la catalogamos como novela a falta de un término mejor. Porque Rayuela es una obra que se escribe con la libertad que otorga no estar comprometido con un género literario en particular, con unas reglas estrictas. Por eso es una obra de libertad formal. Es el libro de un hombre en lucha por su libertad.
No es poesía, pero es la obra de un poeta. Hay más poesía en Rayuela que en muchos libros de poesía. Y no estoy hablando del capítulo 7.

De un hombre a quien el lenguaje con que se escribía en su momento le resultaba insuficiente y falso, y que necesitaba contar de una manera distinta a como se hacía entonces. Por esta razón, Rayuela es un libro sobre la literatura, sobre la escritura, sobre el lenguaje y su valor para el ser humano, y dio mayoría de edad y mayor dimensión a una manera nueva de escribir en nuestro idioma.

De un hombre que sabe de la importancia del humor, y sabe que hay poco humor en la vida y en la literatura que se hacía en su tiempo y en su país, y que hay que usar el humor. Por eso Rayuela es muchas veces un libro humorístico, hasta hilarante en ocasiones, que se burla de casi todo, incluido su autor, y en el que no todo debe tomarse en serio –y sobre todo, no con esa seriedad que es otra forma de la rigidez–.

Un hombre que quería que sus lectores participaran en sus libros, que leyeran como un ejercicio voluntario y trabajado en el que el lector completa el sentido de la obra, lejos del papel pasivo que representamos, por ejemplo, ante la televisión o las novelas que nos lo cuentan absolutamente todo. Por esta razón existe Morelli, y Rayuela se lee de esa forma tan peculiar, y para muchos no tiene un desenlace claro.

Un hombre que vivió en dos magníficas ciudades en las que uno puede sentirse pequeño hasta la insignificancia y con los zapatos encharcados, o henchido y con los límites tendidos al infinito. Un libro del exilio, un libro para aquellos que mantienen una difícil relación con su país. A muchos lectores, Cortázar nos ha hecho sentir a París y Buenos Aires como lugares míticos que visitamos o soñamos una y otra vez, siguiendo un itinerario personal que aún no se encuentra en las guías de turismo.
Y en definitiva, porque no puede ser de otra manera, un hombre que ama. Por esta razón, Rayuela es una bellísima e intensa historia de amor. No un amor almibarado y de folletín, sino el amor inútil que es como un puente tendido de un solo lado, y el amor que es un rayo que nos atraviesa; el amor fértil del sexo, y el amor que muere y nos persigue ya siempre, estéril, como el fantasma de un fracaso.

Es un libro que muchos hemos leído una y otra vez y del que aún seguimos aprendiendo. Y es uno de esos libros que ha cambiado la vida de muchas personas. No es fácil resumir un libro así. Cualquier reseña, cualquier mención a su trama, a Horacio, la Maga, Rocamadour, el Club de la Serpiente, de Traveler y Talita, se quedará bien corta porque no es por esas historias que Rayuela es lo que es".

Publicado por Armorius


y por último les comparto esta otra presentación en diapositivas, sobre Cortazar en París y el significado de "Rayuela". Enlace es:
www.uni-graz.at/erna.pfeiffer/materialien/jeindl_cortazar.ppt




De Con-Fabulación
Final del juego: Alberto Duque López
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Murió en Bogotá, después de una vida consagrada al periodismo, el cine, la literatura y la abstinencia etílica, Alberto Duque López, el dueño de una pluma traviesa llena de sugerencias y lírica picardía. Fue miembro de número de la secta colombiana de los cortazarianos, así quienes lo encontraban en el camino no lo sospecharan nunca, pues su estampa algo convencional distaba mucho de lo que la imaginación otorga a los cronopios. Profesional disciplinado, meticuloso coleccionista de libros, filmes y películas, el barranquillero gastó sus ojos y su juventud en la oscuridad de las salas de cine, mientras los otros escritores de su generación andaban de farra en los bares.
Pero, pese a su fe apolínea Duque fue un tipo de excelente humor, un gran conversador y un cálido orientador de creadores imberbes. Podría considerársele un clásico de la crítica cinematográfica, la que ejerció sin pausa durante más de cuarenta años, y a la que dio un carácter subjetivo. La más inolvidable de sus páginas es, sin lugar a dudas, la que mantuvo durante la década del setenta en el magazín cultural de El Espectador, y donde, además de reseñar toda clase de películas, orientó el gusto de los lectores comunes, indicándoles el nombre de los más grandes realizadores del Séptimo Arte. Duque fue quizá el primero en hablar entre nosotros de monstruos como Lina Wertmüller, Fassbinder, Pedro Almodóvar o David Linch.
Su obra de ficción fue galardonada con el Premio Esso en 1968. Mi revólver es más largo que el tuyo, El pez en el espejo, Muriel mi Amor, Marlon Brando: el hombre y el mito y Alejandra son algunas de las invenciones que dejó el artífice para la posteridad. Final del juego.
 De Alejandro Salgado: a petición de Sícalo, les adjunto lo siguiente, como abrebocas a la proyección de la Pelicula "Blow Up", inspirada en el cuento de Cortázar, "Las Babas del Diablo".

Trailer de la Pelicula:
http://www.youtube.com/watch?v=Zu0-keZ4KKY

Fragmentos de la película de Antonioni:

a) (Partido de Tenis de los mimos)
http://www.youtube.com/watch?v=r9u78vNOvvQ&feature=related

b) (The sexy scene where he photographs the skinny model)
http://www.youtube.com/watch?v=wygqlfUoJEs

Disfrutenlos.


Sugerencia de Sícalo Pinaud:
Las babas del diablo. Julio Cortázar.

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