Cien años de soledad (Segundo y Tercer Capítulo)


Continuando el "Ciclo de Gabo". Para el próximo Miércoles, 14 de Noviembre, se continuará con la lectura de "Cien años de soledad". En donde la seguiremos leyendo y socializando por capítulos.

Miércoles 14 de Noviembre, a las 6:00 p.m. en Ábaco. SEGUNDO Y TERCER CAPÍTULO DE:


 "CIEN AÑOS DE SOLEDAD"





Puede descargar el libro en el siguiente enlace:






Hola a todos, en la pasada sesión socializamos el capítulo 2 y 3 de Cien Años de Soledad. Fue una sesión muy productiva, donde contamos con la compañía de varios amigos argentinos.

Con respecto a la última sesión de Cien Años, los capítulos 2 y 3:


Cien años de soledad (Capítulo 2 y 3)

En el segundo capítulo continúa el micro universo de Macondo, ese pueblo que aún no conocía la muerte.

En el segundo capítulo hay un tema general y recurrente como es el de la sexualidad. Y la sexualidad desde un punto de vista, digamos que inocente y exprimental. Desde esos miedos de Úrsula de unirse con su primo, por los traumáticos comentarios de su madre, de unir los lazos de sangre por temor a crear monstruos. Por lo que se  protege con su cinturón de castidad. Medidas tan extremas que terminan en un terrible asesinato en manos de José Arcadio por una ofensa de un hombre llamado Prudencio que puso en tela de juicio su hombría. Y que posteriormente se le aparecería constantemente como fantasma.

“Si has de parir iguanas, criaremos iguanas –dijo-. Pero no habrá más muertos en este pueblo por culpa tuya” José Arcadio Buendía

Luego, cuando José Arcadio Buendía no pudo resistir las apariciones de Prudencio, decidió irse del pueblo con su familia y otras familias jóvenes a una tierra que nadie les habría prometido.

Esa frase anterior, sigue esa tendencia de mezclar la narración con hechos bíblicos, además del éxodo de esos habitante hacía una nueva tierra. En el primer capítulo descubrimos el génesis, al parece aquí ya vamos por el éxodo. Continúa esa combinación magistral del lenguaje común pero con detalles poéticos y construcciones muy ingeniosas de frases, que asombran y están cargadas de humor.  Es esa misma forma de contar la historia del narrador, que la narra poniéndose en el lugar de los mismos personajes de la obra, adentrándose y a la vez arrastrando al lector.

Hay menciones nuevamente del futuro, juegos de tiempos entre los capítulos. En estos dos capítulos ya hemos recorrido pasado, presente y futuro, el futuro ese que describe al ya coronel Aureliano Buendía.

José Arcadio Buendía en esa expedición donde no encontraron el tan ansiado mar, en una noche soñó con una ciudad ruidosa con casas de paredes de espejo. Pregunto el nombre de la ciudad, y allí en sus sueños le respondieron ese nombre con resonancia sobrenatural: Macondo.  El día siguiente convenció a los otros que jamás encontrarían el mar, cortaron arboles y fundaron la aldea.

El detalle que el significado de su sueño, lo comprendió cuando conoció el hielo, del mismo hielo con que inicia la novela cuando el coronel Aureliano Buendía recordó cuando su padre lo llevó a conocer el hielo, que para José Arcadio Buendía era el invento más grande de su tiempo.

Otro de los ejemplos del punto de vista de la sexualidad, es cuando el joven José Arcadio que ya era un adolescente, es descubierto por su madre Úrsula que lo ve desnudo y se sorprende porque era el primer hombre que ve desnudo después de su esposo, y se aterra de lo bien equipado que estaba para la vida, y estando embarazada de Amaranta, sus tormentos de recién casada volvieron a aparecer, al parecerle anormal la dotación de su hijo.

Úrsula que aterrada se lo comenta a una mujer que lee las cartas, Pilar Ternera y esta se ríe y le dice que no será maldito sino que será muy feliz, y decide comprobar a José Arcadio, quien queda prendido de los roces de la mujer. Toda esa descripción me parece simplemente genial y magistral, las reacciones y emociones de José Arcadio ante ese nuevo descubrimiento, su miedo y su posterior gozo. La ansía y el deseo del joven, con simples descripciones imaginativas, pero teniendo en cuenta su cultura o incultura sobre el tema del sexo.

Las diferencias entre los hermanos, Aureliano había heredado la curiosidad de su padre aunque luego se separó un poco por el nuevo descubrimiento de su hermano, que le contaba los detalles de sus noches a su manera. Y Aureliano esperaba a que llegara para que le contara en las noches, no imaginaba la fascinación de lo que le narraba pero empezó a sentir la ansiedad de su hermano.

Luego con el regreso de otra tribu de gitanos coincide con el nacimiento de Amaranta y la confesión de Pilar Ternera  a José Arcadio de que iba a ser padre. La reacción de José Arcadio a la confesión de Pilar Ternera es muy bien descrita. Regresó al laboratorio de su padre, dejó de hablar con su hermano, de cómplice y comunicativo pasó a hermético y hostil. Descripción: estaba ansioso de soledad, mordido por un virulento rencor contra el mundo.

En el Tercer capítulo, ya se empieza a observar la parte del crecimiento de Macondo, que gracias al descubrimiento de Úrsula, se había vuelto más conocido el pueblo. Describe la llegada de  los árabes al Caribe colombiano, etc.

José Arcadio Buendía, viendo la actividad y las nuevas personas, se olvidó del laboratorio y volvió a tomar riendas del pueblo. Descripción: asombrado por la realidad inmediata, que resultó más fantástica  que el vasto universo de su imaginación.

Hay otro elemento genial en este capítulo, como es: la peste del insomnio. La que descubre la enfermedad es la empleada Visitación en los ojos de una de las pequeñas. Y con respecto a la enfermedad dice, que lo temible de la enfermedad no era la imposibilidad de dormir, sino su inexorable evolución a una manifestación más crítica: el olvido. Luego empezaron a etiquetar los objetos y todas las cosas para luchar contra el olvido. Y finalmente para no olvidar la utilidad de las cosas, también escribían su uso y descripción. Pilar Ternera, ya no leía el futuro, sino que empezó a leer el pasado, para todos esos olvidadizos afectados con la peste. Y José Arcadio Buendía a trabajar en la máquina de la memoria.
En medio de la peste, un anciano llega a Macondo, y va directo donde José Arcadio, quien lo saluda con amplias muestras de afecto, temiendo haberlo conocido en otro tiempo y ahora no recordarlo. El visitante advirtió su falsedad. Se sintió olvidado, no con el olvido remediable del corazón, sino con otro olvido más cruel e irrevocable, porque era el olvido de la muerte. Era Melquiades. Quien decidió refugiarse en aquel rincón del mundo todavía no descubierto por la muerte. Y porque no pudo soportar la soledad.

Es valioso recordar la aparición de Francisco el hombre, un anciano trotamundo de 200 años. Que pasaba con frecuencia por Macondo divulgando canciones compuestas por él mismo.


Y finalmente, uno de los descubrimientos de este capítulo es cuando Aurealiano va a la Casa de Catarino, una especie de taberna, y se fijó en una puerta por donde entraban y salían hombres. Cuando entró observó a una señora que prostituía a una joven por 20 centavos. Aurealiano pagó varias veces pero salió sin hacer nada, sólo ayudó a la joven a exprimir las sábanas. Esta última escena del momento en que exprimen las sábanas, Gabo lo ha repetido en dos de sus cuentos. El primero en el cuento “El Mar del Tiempo Perdido”, en donde el joven es Tobías, y este va precisamente también a la tienda de Catarino, en donde está una joven ofreciendo su cuerpo a 5 pesos, con el objetivo de recolectar los 500 pesos que necesitaba para resolver un problema. Tobías también pagó sin hacer nada, pero ayudó a la joven a exprimir las sábanas. Y finalmente en el cuento de la cándida Erendira, la primera noche que Ulises va a ver a Erendira, quien es vendida por su abuela, él la ayuda a exprimir las sábanas. A continuación hago una recopilación de los 3 textos de la misma escena:

  1. “Ella quitó de la cama la sábana empapada y le pidió a Tobías que la tuviera de un lado. Pesaba como un lienzo. La exprimieron, torciéndola por los extremos, hasta que recobró su peso natural. Voltearon el colchón, y el sudor salía del otro lado. Tobías hizo las cosas de cualquier modo. Antes de salir puso los cinco pesos en el montón de billetes que iba creciendo junto a la cama” (Cuento: El Mar del tiempo Perdido)

  1. “Ulises se asomó de nuevo. Eréndira lo contempló con una sonrisa traviesa y hasta un poco cariñosa, y quitó de la estera la sábana usada.
-Ven- le dijo-, ayúdame a cambiar la sábana.
Entonces Ulises salió de detrás de la cama y cogió la sábana por un extremo. Como era una sábana mucho más grande que la estera se necesitaban varios tiempos para doblarla. Al final de cada doblez Ulises estaba más cerca de Eréndira”(Cuento: La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada)

  1. “La muchacha quitó la sábana empapada y le pidió a Aureliano que la tuviera de un lado. Pesaba como un lienzo. La exprimieron, torciéndola por los extremos, hasta que recobró su peso natural. Voltearon la estera, y el sudor salía del otro lado. Aureliano ansiaba que aquella operación no terminara nunca. Conocía la mecánica teórica del amor, pero no podía tenerse en pie a causa del desaliento de sus rodillas, y aunque tenía la piel erizada y ardiente no podía resistir a la urgencia de expulsar el peso de la tripas”. (Tercer capítulo de Cien años de Soledad)

Así que esa misma sábana fue exprimida en tres historias diferentes, por Tobías y una joven, por Aureliano y otra joven y finalmente por Ulises y Eréndira.
Esos es todo por el momento amigos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario