El túnel, Ernesto Sábato

Miércoles 11 de mayo de 2011


Ernesto Sábato, El túnel.

Ernesto Sábato nació en Rojas, provincia de Buenos Aires, en 1911 y murió en Santos Lugares en 2011, poco antes de cumplir 100 años. Su biografía

Junio 24 de 2011 De Mariasixta Bustamante Carta de Elvira su mujer,  semanas después de sumuerte
Mayo 6 de 2011
De Sonia Burgos Cantor

BAÚL DE MAGO EL DE SANTOS LUGARES
Roberto Burgos Cantor

Recupero la tarde en la cual el tren y su golpeteo de hierros salió de la estación San Martín, en Buenos Aires y me llevó a la parada Santos Lugares.
Había empezado la primavera austral y la luz dejaba ver la flotación de cortezas y medusas vegetales. El aire era un escenario sin límites de hadas bailarinas en hilos invisibles.
La barriada de calles solas, con árboles y casas semejantes de una y dos plantas era el lugar en el cual por años residía Ernesto Sabato.
Una correspondencia que ahora excluía las pastorales de elaboración literaria, y una estadía de Sabato en Bogotá y en Manizales donde presidió el Festival de teatro latinoamericano, habían tejido una comunicación que ya incluía los detalles que en su nimiedad acercan a los seres.
Esos años el esplendor de la urbe de leyenda con sus librerías abiertas hasta la alta noche, sus tangueros y milongas, su cine tan distinto al mexicano, sus monstruos de la literatura caminando por Florida, sus restaurantes de comida abundante y barata, sus vinos de Mendoza, su antiguo subte, sus ancianos longevos, y sus futbolistas admirados, todo, se cubría de un vacío triste en el que apenas se distinguía el temor, las noches atravesadas por las sirenas de ulular siniestro, gritos anónimos y una interrupción violenta de la vida.
Matilde, la esposa de Sabato debió salir y nos dejó con la tetera en el hornillo. Se inició la puesta al día, desordenada, esa exploración de alrededores que parece inevitable cuando pasan los años y los amigos se saben pero no se cuentan.
A pesar del humor negro, de las travesuras de su ironía, don Ernesto fue un hombre atormentado. En los momentos que estuvo en Colombia, durante su primer viaje, lo atormentaban los ciegos. El extenso expediente que atraviesa su novela Sobre héroes y tumbas parecía escapar de la literatura y cobrarle el acercamiento a revelaciones del túnel de los ciegos. Sabato perdía la vista. Una curiosa simetría ponía una dificultad común en dos grandes escritores argentinos.
Esta vez nos detuvimos en el descanso del segundo piso, junto a la ventana de cristales, sentados en mecedoras de espaldar largo, con sus manos nerviosas y una vez cumplió el rito de la bienvenida y se enteró de los amigos, Eligio García Márquez de primero, preguntó con delicadeza por los originales de Lo amador que yo había echado en la bolsa de viaje para darle la mirada de cierre con José Viñals, concluida esta gentileza, vi la sombra en su rostro.
Entre médicos y brujos macumberos del Brasil había salvado su visión del mal de ojos de los ciegos. Su tormento de ahora surgía de la realidad diaria.
Fuimos a otro nivel de la casa. Un ámbito blanco cerca de la sombra de la araucaria que tanto amó. Allí estaban los cuadros que se empecinó en pintar. Rostros. Sobre su mesa miles de cartas de familiares, amigos de desparecidos por la dictadura militar. Pensé que sería su próxima novela. Hay dolores sin exorcismo.
Cerca de su descripción de Borges le digo: angustiado, indagador de abismos, solitario, pensador, emotivo, pícaro, solidario, tierno, depresivo, vehemente, travieso,
a Usted Sabato lo seguimos leyendo como una conciencia de su tiempo.


Mayo 13, 2011

De Alejandro Salgado 

En la sesión del día de ayer socializamos el Túnel de Ernesto Sábato. Ya había leído el libro en el colegio, por lo que alcancé a releerlo antes de la sesión y descubrí cosas nuevas que tal vez antes no había visto. Y ese es precisamente un efecto enriquecedor en las grandes obras y en la literatura en general, la de descubrir cosas nuevas en cada lectura. Si vemos, muchas veces nos identificamos con ciertos libros en distintas etapas de nuestras vidas. Es interesante hacer la comparación entre los libros que leímos en una etapa y la lectura en el presente. De acuerdo a nuestra madurez, con  mayor experiencia y conocimiento podemos sacarle nuevos datos a la lectura. Cada persona puede encontrar uno diferente, precisamente porque a veces los libros son espejos de nuestra alma.

El libro de Sábato como discutimos en la sesión está escrito en primera persona, por lo que sólo conocemos la perspectiva del protagonista sobre todo lo que ocurre, sus dudas y sus conflictos personales. En efecto, el desenlace de la historia queda descubierto en la primera página, pero es interesante apreciar y sentirnos un poco identificados con el remolino de emociones entre los dos protagonistas, sobre todo el homicida.

Pienso que Juan Pablo tiene muchas inseguridades, lo que lo lleva a ese estado constante de ansiedad y desconfianza, y tal vez enfermo también. Como he mencionado anteriormente, una de las cosas que aprecio de los libros son las descripciones, en este libro las deducciones de Juan pablo son completamente desmesuradas. Y no soy muy indiferente a este tipo de comportamiento, ya que en algunas ocasiones he contemplado diferentes escenarios ante una situación.

Hay algo que creo que no se comentó, y es la gran relación de esta obra con la corriente del existencialismo. Es muy clara la relación y por eso Sábato fue felicitado por otro gran escritor de esta corriente: Albert Camus. Este tipo de literatura es interesante, ya que escarba dentro de lo más profundo del alma humana (en un túnel al que pocos han accedido), y muestra tal vez la “verdadera” naturaleza de la esencia humana.

Como leí algunas en la sesión, me gustaron algunos fragmentos de la novela en que hace unas interesantes reflexiones y otras que muestran el comportamiento de Juan Pablo:

1.     Existen en la sociedad estratos horizontales, formados por las personas de gustos semejantes, y en estos estratos los encuentros casuales (?) no son raros, sobre todo cuando la causa de la estratificación es alguna característica de minorías. Me ha sucedido encontrar una persona en un barrio de Berlín, luego en un pequeño lugar casi desconocido de Italia y, finalmente, en una librería de Buenos Aires. ¿Es razonable atribuir al azar estos encuentros repetidos? Pero estoy diciendo una trivialidad, lo sabe cualquier persona aficionada a la música, al esperanto, al espiritismo.

2.     —¿Por qué se sonroja?
Se sonrojó aún más e iba a responder quizá algo cuando, ya completamente perdido el control,
agregué atropelladamente:
—Usted se sonroja porque me ha reconocido. Y usted cree que esto es una casualidad, pero
no es una casualidad, nunca hay casualidades. He pensado en usted varios meses. Hoy la encontré
por la calle y la seguí. Tengo algo importante que preguntarle, algo referente a la ventanita,
¿comprende?

3.     —Por lo pronto sé que es algo vinculado a la escena de la ventana: usted ha sido la única
persona que le ha dado importancia.
—Yo no soy crítico de arte —murmuró. Me enfurecí y grité:
—¡No me hable de esos cretinos!
Se dio vuelta sorprendida. Yo bajé entonces la voz y le expliqué por qué no creía en los críticos
de arte: en fin, la teoría del bisturí y todo eso. Me escuchó siempre sin mirarme y cuando yo terminé
comentó:
—Usted se queja, pero los críticos siempre lo han elogiado.
Me indigné.
—¡Peor para mí! ¿No comprende? Es una de las cosas que me han amargado y que me han
hecho pensar que ando por el mal camino. Fíjese por ejemplo lo que ha pasado en este salón: ni uno
solo de esos charlatanes se dio cuenta de la importancia de esa escena. Hubo una sola persona que
le ha dado importancia: usted. Y usted no es un crítico. No, en realidad hay otra persona que le ha
dado importancia, pero negativa: me lo ha reprochado, le tiene aprensión, casi asco. En cambio,
usted...

4.     La letra era nerviosa o por lo menos era la letra de una persona nerviosa. No es lo mismo,
porque, de ser cierto lo primero, manifestaba una emoción actual y, por lo tanto, un indicio favorable
a mi problema. Sea como sea, me emocionó muchísimo la firma: María. Simplemente María. Esa
simplicidad me daba una vaga idea de pertenencia, una vaga idea de que la muchacha estaba ya en
mi vida y de que, en cierto modo, me pertenecía.
¡Ay! Mis sentimientos de felicidad son tan poco duraderos... Esa impresión, por ejemplo, no
resistía el menor análisis: ¿acaso el marido no la llamaba también María? Y seguramente Hunter
también la llamaría así, ¿ de qué otra manera podía llamarla? ¿Y las otras personas con las que
hablaba a puertas cerradas? Me imagino que nadie habla a puertas cerradas a alguien que
respetuosamente dice "señorita Iribarne".

5.     Estoy seguro de que muchos de los que ahora están leyendo estas páginas se pronunciarán
por esta última hipótesis y juzgarán que sólo un hombre como yo puede elegir alguna de las otras. En
la época en que yo tenía amigos, muchas veces se han reído de mi manía de elegir siempre los
caminos más enrevesados: Yo me pregunto por qué la realidad ha de ser simple. Mi experiencia me
ha enseñado que, por el contrario, casi nunca lo es y que cuando hay algo que parece
extraordinariamente claro, una acción que al parecer obedece a una causa sencilla, casi siempre hay
debajo móviles más complejos. Un ejemplo de todos los días: la gente que da limosnas; en general,
se considera que es más generosa y mejor que la gente que no las da. Me permitiré tratar con el
mayor desdén esta teoría simplista. Cualquiera sabe que no se resuelve el problema de un mendigo
(de un mendigo auténtico) con un peso o un pedazo de pan: solamente se resuelve el problema
psicológico del señor que compra así, por casi nada, su tranquilidad espiritual y su título de generoso.
Júzguese hasta qué punto esa gente es mezquina cuando no se decide a gastar más de un peso por
día para asegurar su tranquilidad espiritual y la idea reconfortante y vanidosa de su bondad. ¡Cuánta
más pureza de espíritu y cuánto más valor se requiere para sobrellevar la existencia de la miseria
humana sin esta hipócrita (y usuaria) operación!

6.     —¡Ah! —exclamé triunfalmente—. ¡Eso quiere decir que lo haces sin desearlo pero haciéndole
creer que lo deseás!
María quedó demudada. Por su rostro comenzaron a caer lágrimas silenciosas. Su mirada era
como de vidrio triturado.
—Yo no he dicho eso —murmuró lentamente.
—Porque es evidente —proseguí implacable— que si demostrases no sentir nada, no desearlo,
si demostrases que la unión física es un sacrificio que haces en honor a su cariño, a tu admiración
por su espíritu superior, etcétera, Allende no volvería a acostarse jamás con vos. En otras palabras: el
hecho de que siga haciéndolo demuestra que sos capaz de engañarlo no sólo acerca de tus
sentimientos sino hasta de tus sensaciones. Y que sos capaz de una imitación perfecta del placer.

7.     El dueño de casa me miró entonces con un sarcástico brillo en sus ojos, casi imperceptible y en todo caso sólo advertido por mí. Entonces comprendí que nadie, nunca, sabría que yo había sido transformado en pájaro. Estaba perdido para siempre y el secreto iría conmigo a la tumba.


Encontré algunos textos muy interesantes que describen perfectamente y analizan desde distintos puntos de vista a la obra:

  1. Algunas reflexiones sobre la lectura mitológica de El Túnel
  1. Lo absurdo en Camus y Sábato
  1. Los sueños como un espejo en el Túnel
  1. Soledad e Incomunicación en el Túnel
Fragmento:

María Iribarne vive la incomunicación; su existencia está ligada a la de un hombre al que la ceguera despoja de varias posibilidades que sí posee el ser normal; es difícil compartir las existencias vitales con alguien que concibe el mundo solamente por segundas versiones. Sin embargo, cabría preguntarse si María no encuentre más que otro ciego en Castel quien se esfuerza por percibir sólo una ficción de la realidad y no la realidad en sí; tal como ha formado una imagen arbitraria en el mundo, así elabora un molde fijo par aquella mujer que detiene la atención en la pequeña escena de su pintura, sin entrar a considerar que si el ser humano es todo limitación y continuo cambio, es absurdo tratar de aprisionarlo en una idea donde se reúnen lo absoluto y lo perfecto. Tal vez Castel habría encontrado su compañía si hubiera buscado, tan sólo, la discreta medida de hombre.


  1. Ernesto Sábato: Su legado más allá de las letras


  1. Sábato, un hombre con compromiso ético a quien el arte salvó del suicidio


  1. El Túnel, Ernesto Sábato




Con respecto al libro que les comenté en la sesión, se llama: “Contra el viento del norte” de Daniel Glattauer. (El libro se los adjunto en el correo, si posiblemente se pueda socializar en el club)

Sinopsis:

En la vida diaria ¿hay lugar más seguro para los deseos secretos que el mundo virtual? Leo Leike recibe mensajes por error de una desconocida llamada Emmi. Como es educado, le contesta y como él la atrae, ella escribe de nuevo. Así, poco a poco, se entabla un diálogo en el que no hay marcha atrás. Parece solo una cuestión de tiempo que se conozcan en persona, pero la idea los altera tan profundamente que prefieren posponer el encuentro. ¿Sobrevivirían las emociones enviadas, recibidas y guardadas un encuentro «real»?

 «Una novela dramática, loca, tierna, maravillosa y sobre todo emocionante…Un juego espléndido sobre la fantasía y la imaginación... Imprescindible.»

Hamburger Abendblatt
Críticas:
«La novela del verano. Ingenio, astucia y brillantez. Con perfectas dosis de tensión y memorables reflexiones sobre el poder de los celos y las palabras… Acaudala suficientes aciertos como para convertirse en un fenómeno, un boca a boca de los que marcan temporada.»

El Periódico de Catalunya
«Para cualquiera que desee asistir al gran espectáculo de un hombre y una mujer seduciéndose, aquí tiene un libro inexcusable.»
Qué Leer
«Teatralmente refinado y psicológicamente muy plausible… Una historia de amor minimalista, reducida a lo esencial, y sin embargo en todo momento llena de vitalidad… Un ballet amoroso.»
Neue Züricher Zeitung
“Inteligente, cómica y emocionante a la vez.”
Brigitte

Este libro ya tiene una segunda parte en el mercado. Ha tenido mucho éxito. Al mismo tiempo en el cine hay una película llamada “Catfish”, que fue presentada y nominada en varios festivales importantes. La película está grabada con cámara en mano, y es una historia diferente que muestra las historias de amor actuales. Debo confesar que pensaba que era una porquería, pero al final no me pareció tanto. Hasta conmovedora me resultó.

Les dejo el Trailer:

En cuanto a los últimos temas que tratamos, me gustaría decir:

Actualmente, en efecto hay muchos lectores. Lo digo porque hago parte de más de 10 Clubes de Lectura Virtuales, con integrantes en todo el mundo y allí no me siento como un bicho raro. Y no se discuten libros “malos” o muy comerciales. Sino algunos clásicos y otros de los mejores escritores actuales. Hay muchos escritores jóvenes, que están haciendo obras que serán futuros clásicos. Hay algo muy positivo que me ha pasado, y es que he convertido a varios amigos míos en lectores. Y con la oportunidad en el curso en la universidad también he tenido muy buenos resultados, que espero contarles algún día. 

Lo mismo pasa con el cine, que es otro de mis hobbies, estoy en varios grupos virtuales, en donde discutimos y reflexionamos sobre películas clásicas y actuales clásicos contemporáneos. Y no tenemos que envidiarles nada a algunos críticos, que a veces no tienen mucha credibilidad en sus juicios.

Por lo tanto, pienso que aunque la gran mayoría de la juventud esta asfixiada por el consumismo y todo el sistema actual que controla todas sus mentes, a través de los medios masivos. Hay otro pequeño grupo en cada parte del mundo, que han podido sobreponerse a las modas.

Al final, es inevitable el gran acceso a la información y a la tecnología, todo está en el uso que le demos. 

Y finalmente, otro punto al que se refirió Sonia al final, de que la lectura rápida no sirve, puedo estar en parte de acuerdo. Actualmente me encuentro escribiendo algo sobre eso. Pero yo desde hace mucho tiempo leo, y un día de ocio me tome el tiempo que demoraba en leer 100 páginas y me di cuenta que lo hacía en 1 hora. Cuando leo, yo proyecto imágenes y me sumerjo mucho en las historias, tanto que puedo leer rápido. Y es esa concentración la que me hace entender lo que leo, y si quiero volver a leer, ya sea en orden ascendente o descendente.

Es cierto, que el tipo de obras varía. Las novelas en general que cuentan historias e interactúan personajes, para mí son más fáciles de leer. Cosa distinta a un libro de filosofía o lógica, en el que me sumerjo también, pero por decisión propia leo más lentamente. Tal vez por ausencia de personajes u algún otro factor. Como he mencionado, me gustan las descripciones, diálogos y monólogos con reflexiones en los textos, además de otras cosas.

En síntesis, existen distintas formas de leer, así como interpretaciones de las obras.

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