Madame Bovary, Gustave Flaubert

Marzo 23-abril 13. Gustave Flaubert, Madame Bovary. Biografía.
Madame Bovary en cine: Película de Minelli (1949) en B&W con James Mason como Flaubert para el 6 de abril y de Chabrol (1991) el 13 de abril. Estas películas son de Pedro Maciá.

Abril 6 
De Alejandro Salgado:
Hola a todos. Como las sesiones de Madame Bovary todavía están en activo (creo que hasta la otra semana). Además de la obra virtual, leí y compré la misma obra de la editorial Panamericana. Esta cuenta con un maravilloso prólogo del poeta colombiano Víctor López Rache. Y me gustaría compartirlo con ustedes, como primera parte del análisis.

“Si queremos buscar a la vez la Felicidad y la Belleza, no llegaremos a la una ni la otra, pues la  segunda sólo se consigue mediante sacrificio; el Arte, como el Dios de los judíos, se alimenta de holocaustos”.  (Gustave Flaubert)

A Emma Bovary siempre la acompañó la inocencia en las decisiones que tomó para alcanzar la felicidad. Ella nunca abandonó su búsqueda. En algún lugar del mundo la felicidad debía germinar, como germina una planta oriunda de un sueño, que en tierra estéril prospera mal. Antes de iniciarse en las batallas del amor, la imaginaba después de largos viajes a través del bosque bañados con arcoíris , lagos azul profundo encantados con aleteos de pájaros, montañas de nieve iluminadas por lluvias de sol. Ignoraba que una de las desgracias del ser humano consiste en querer regresar al paraíso. Por fortuna nunca llegó allí, pues habría sido derrotada dos veces: en el paraíso el erotismo es prohibido.

Comenzó el vaivén de infortunios y hazañas cuando de casualidad vio un médico procedente de un lugar distinto al suyo. Casándose con él pensó dejar de tejer la nada de sus días en una aguja y un hilo. Con esta experiencia ascendió oro peldaño en la fatigosa escalera de los desencantos: no hubo un susurro idílico, ni una caricia capaz de hacerle brillar el cuerpo en todo su esplendor. Para Emma Bovary el matrimonio ni siquiera fue el remedio contra la concupiscencia, como lo quieren los estados y las religiones; en cambio, le proporcionó el compañero ideal para que le soportara los caprichos, el compañero perfecto para odiarlo con rencor creciente. En realidad ellos dos, identificados a través de las diferencias, conformaron el alma perfecta para vivir en Yonville; pero no hay punto del universo libre de la mirada divina, y en la tierra los ojos del pueblo son los ojos de Dios.

(…) (hablando de Carlos Bovary)
Sin su espíritu permisivo no habría sido posible que la criatura inquietante que hoy se identificaba con el hombre moderno en sus ideales de libertad, a veces confundidos con el egoísmo a ultranza. A Emma el egoísmo le servía para reafirmarse como persona y la mentira le era útil para esquivar los hábitos rigurosos de las leyes y la sociedad.

(…) La pareja estableció amistad con León Dupuis, pasante de notario. Pero en la escala de los sentimientos está primero el amor que el respeto a la amistad y las apariencias. Entre Emma y León se conjugaron mentiras con fantasías y se firmó un pacto mudo de deseos ascendentes; no obstante, la consumación del goce fue aplazada por largos meses debido a un viaje del galante.

 (…) Emma se sintió cohibida. Su existencia estaba en desacuerdo con sus ilusiones, y ello la disparaba a delirios de grandeza, a sueños de amor en brazos prohibidos. Deseó ser maltratada por Carlos para tener motivos para odiarlo y vengarse; ella misma se asustaba de las atrocidades que se concentraban en su mente. Y no tardó en rebelarse. Quiso salirse de la mediocridad de la masa a través de pequeñas hazañas. La suya era una rebeldía individual; su visión del mundo no le imponía la infantil pretensión de liberar la humanidad, antes de liberarse ella misma. Hoy cuando se ha comprobado el fracaso de las soluciones universales, cuando se vuelve la mirada al microcosmos, al individuo, para entender al hombre, Emma se eleva a la categoría de símbolo. Es el ser que desea ser libre, que detesta la humillación, que busca un espacio para su cuerpo, que se ama a sí mismo; que busca ser alguien en el universo. Es, también, el individuo consumista e insolidario de la época moderna. Emma ha dejado de ser una criatura de la imaginación para convertirse en una figura de la realidad.

Cuando una persona comprende que vive una sola vez, las aventuras simples, las cosas sencillas le son de suma importancia para el desarrollo vital y espiritual. Le produce mayor sensación de libertad y felicidad elegir el sabor de un helado, que las disquisiciones compendiadas, al respecto, en enciclopedias que abarcan desde Aristóteles hasta Ciorán. Ya en Eclesiastés se decía: “En mucha sabiduría hay mucho dolor, y quien aumenta la sabiduría, aumenta la tristeza”. En Emma imperaba la sabiduría de los sentidos sobre la sabiduría de la razón. No podía ser lo contrario. La felicidad y la alegría son irracionales.

A estas alturas del tiempo la inteligencia ha descubierto misterios, nunca imaginados, del universo y los ordenadores de la humanidad, en la mayor parte del mundo, le han concedido al individuo derechos civiles, políticos y religiosos; pero, al menos en ciertos lugares de Latinoamérica, no se le ha concedido a la mujer el pleno derecho a la elección del amor. Por ello, 140 años atrás, en Yonville, Emma se sentía feliz seduciendo a un hombre; tomar pipa entre sus labios, quizá, era su forma de cuestionar la división del ser humano en géneros. Hoy, todavía, un hombre no puede llorar por amor, pero tampoco puede ser santo como las mujeres correctas, porque debe mostrarse viril ante las vampirezas. Emma conocía a cabalidad el valor de la mujer en su cultura: cuando dio a luz una niña, se desmayó.

(…) Con los personajes que acompañaban a Emma y las condiciones del escenario donde actuaba, la novela supera los conflictos de una mujer dominada por los deseos voluptuosos. Madame Bovary no es el diario de una adúltera, es la radiografía del alma humana. Es una esfera perfecta y cristalina donde navegan criaturas con ambiciones, taras, miedos, ideales, envidias.  Esta obra maestra se ha convertido en enseñanza de prestigiosos escritores, incluidos premios Nobel. Su protagonista, como encarnación de la mujer acosada por las ansiedades, se perpetúa a medida que pasa el tiempo. Emma Bovary, tal vez después de Helena, es una de las mujeres más amadas, y cuestionadas , de la literatura universal. (…) He leído poemas dedicados a ella como si fuera la guía misteriosa del espíritu, o la chica coqueta y huidiza del colegio. Unos le piden valor para amarla; otros la elevan a categoría de divinidad; no pocos la han invitado a olvidarse de la incomprensión de su siglo escuchando en su compañía a los Beatles.

(…) Como el amor era un mal, con León llegó a exagerar el erotismo hasta convertirlo en virtud. Sin reservas hacía uso de los impulsos de su cuerpo y del arte voluptuoso aprendido en la clandestinidad. Ello ocurría en la habitación de un hotel con fuego en la chimenea, flores regadas por el piso, licores a mano. Según el narrador, acabó por convertir a León en su querido, más no al contrario. Emma le dedicaba tiernas palabras de amor con besos que le arrebataban el alma. “¿Dónde habría aprendido tanta corrupción que casi se hacía inmaterial a fuerza de ser profunda y camuflada?”.

(…) La belleza de Emma, en el contexto de Yonville, fue apenas una catástrofe. Un gesto de mujer bella en épocas remotas provocaba guerras; pero era respetada. Los ancianos, desde una muralla, mirando con asombro cómo Helena se iba acercando, se decían en voz baja: “No hay para qué indignarse si los troyanos y aqueos vienen padeciendo tanto tiempo y tan duramente por una mujer así…” (…)

(…) Las experiencias de su corta vida nos probaría que la obra del amor es la mayor tragedia. También se podría interpretar de forma distinta: en el amor poseer no es nada, y gozar es todo. Como sea, ni en la vida real ni en la ficticia, se ha visto una persona tan identificada con el común del alma humana. Tampoco se ha visto nadie tan empeñado en ser feliz a través de la belleza, el amor y la libertad.

Víctor López Rache

En general, me gustó mucho este prólogo, que es más largo, aunque sólo agregue algunos fragmentos que me gustaron.

Me gustaría saber, si el relato que mandó Sícalo hace un tiempo, sobre una mujer con su perro en la playa, no tiene una pequeña inspiración en Madame Bovary.

Y  para finalizar esta primera parte de Madame Bovary, adjunto tráiler de la película que veremos el día de hoy. La versión de Vicent Minnelli.

http://www.youtube.com/watch?v=9Rpw9vazU1Q

Marzo 22 de 2010
De Mariasixta Bustamante:
Es sensacional."

De acuerdo, es fantástico. Gracias Mariasixta.
Marzo 19 de 2010
De Iliana Restrepo: Ensayo sobre la novela Madame Bovary




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