Testamento de Otoño y Los Versos del Capitán (Pablo Neruda)




Hola a todos, el día de ayer tuvimos la segunda sesión dedicada a Neruda, esta vez con "Los versos del capitán" y "Testamento de Otoño", entre otros. 

La sesión estuvo muy buena, ya que leímos varios versos, y cada uno de esos que escapaban de nuestras voces, recorrían a todo ábaco y atraían la mirada de los demás presentes. Es que Neruda es tan universal y sus producciones son de tal belleza y magnetismo, que parece que al igual que como ocurre en la "buena" novela, cada párrafo represente un round, cuyo objetivo es dejar noqueado al lector y a los que lo escuchan de las voces ajenas. 

Me tocó leer varios, junto con Maria Elena, Mr Juan Felipe, Milly y Sícalo, que de vez en cuando hacía alarde de su memoria para interrumpir, o mejor dicho, acompañar de forma melódica la lectura... o la declamación. Para los que leímos, sentí que leer los versos en voz alta tiene una reacción un poco más fuerte, porque parece que lo estuvieses sintiendo directamente, por lo que entre los declamadores sentí la voz temblorosa de la emoción, los ojos cristalizados y las voces nostálgicas, incluyéndome a mi, jeje. Por lo que invitaría a todos a alguna vez ponerse a leer los versos en voz alta, así sea a un pequeño público íntimo o en la soledad de una habitación. Puede correr con la suerte de "animar" los objetos alrededor. 

Pero además de los lectores, tuvimos la presencia de una nueva amiga de Maria Elena, que también en palabra suyas "se erizó" con los versos. Y tuvimos una compañía especial que iluminó la velada, la de Carolina con su pequeña y luminosa hija Sofía, que incluso al final declamó como tres veces (a petición del público) algunos versos sobre la bandera y la libertad. Espero que la lleves nuevamente en otra ocasión Caro jeje, que veo muy claramente a una futura miembro potencial del CdL, jeje.

Al final, incluso Glenda conoció a dos personas de Cali, que piensan crear un club de lectura en su ciudad, por lo que también estaban encantados escuchando, y quedaron pendientes en recibir alguna información que les enviaré y de meterse en la lista de correos. Vamos a ver como les va en el CaOs.




Y para finalizar, a petición de Sícalo, comparto algunos de los textos leídos el día de ayer, de "Los Versos del Capitán":


Ausencia

Apenas te he dejado,
vas en mí, cristalina
o temblorosa,
o inquieta, herida por mí mismo
o colmada de amor, como cuando tus ojos
se cierran sobre el don de la vida
que sin cesar te entrego.
Amor mío
nos hemos encontrado
sedientos y nos hemos
bebido toda el agua y la sangre,
nos encontramos
con hambre
y nos mordimos 
como el fuego muerde,
dejándonos heridas.
Pero espérame,
guár
dame tu dulzura.
Yo  te daré también
una rosa.



El alfarero

Todo tu cuerpo tiene
copa o dulzura destinada a mí.
Cuando subo la mano
encuentro en cada sitio una paloma
que me buscaba, como
si te hubieran, amor, hecho de arcilla
para mis propias manos de alfarero.
Tus rodillas, tus senos,
tu cintura
faltan en mí como en el hueco
de una tierra sedienta
de la que desprendieron
una forma,
y juntos
somos completos, como un solo río,
como una sola arena.




El hijo

Ay hijo, sabes, sabes
de dónde vienes?

De un lago con gaviotas
blancas y hambrientas.

Junto al agua de invierno
ella y yo levantamos
una fogata roja
gastándonos los labios
de besarnos el alma,
echando al fuego todo,
quemándonos la vida.

Así llegaste al mundo.

Pero ella para verme
y para verte un día
atravesó los mares
y yo para abrazar
su pequeña cintura
toda la tierra anduve,
con guerras y montañas,
con arenas y espinas.

Así llegaste al mundo.

De tantos sitios vienes,
del agua y de la tierra,
del fuego y de la nieve,
de tan lejos caminas
hacia nosotros dos,
desde el amor terrible
que nos ha encadenado,
que queremos saber
cómo eres, qué nos dices,
porque tú sabes más
del mundo que te dimos.

Como una gran tormenta
sacudimos nosotros
el árbol de la vida
hasta las más ocultas
fibras de las raíces
y apareces ahora
cantando en el follaje,
en la más alta rama
que contigo alcanzamos.




El inconstante

Los ojos se me fueron 
tras de una morena que pasó. 

Era de nácar negro, 
era de uvas moradas, 
y me azotó la sangre 
con su cola de fuego. 

Detrás de todas 
me voy. 

Pasó una clara rubia 
como una planta de oro 
balanceando sus dones. 
Y mi boca se fue 
como con una ola 
descargando en su pecho 
relámpagos de sangre. 

Detrás de todas 
me voy. 

Pero a ti sin moverme, 
Sin verte, tu distante, 
Van mi sangre y mis besos, 
morena y clara mía, 
alta y pequeña mía, 
ancha y delgada mía, 
mi fea, mi hermosura, 
hecha de todo el oro, 
y de toda la plata, 
hecha de todo el trigo 
y de toda la tierra, 
hecha de toda el agua 
de las olas marinas, 
hecha para mis brazos, 
hecha para mis besos, 
hecha para mi alma.





La infinita
Ves estas manos? Han medido
la tierra, han separado
los minerales y los cereales,
han hecho la paz y la guerra,
han derribado las distancias
de todos los mares y ríos,
y sin embargo
cuando te recorren
a ti, pequeña, 
grano de trigo, alondra,
no alcanzan a abarcarle,
se cansan alcanzando
las palomas gemelas
que reposan o vuelan en tu pecho,
recorren las distancias de tus piernas,
se enrollan en la luz de tu cintura.
Para mí eres tesoro más cargado
de inmensidad que el mar y sus racimos
y eres blanca y azul y extensa como
la tierra en la vendimia.
En ese territorio,
de tus pies a tu frente,
andando, andando, andando,
me pasaré la vida.
   




Tus manos

Cuando tus manos salen,
amor, hacia las mías,
¿qué me traen volando?
¿Por qué se detuvieron
en mi boca, de pronto,
por qué las reconozco
como si entonces, antes,
las hubiera tocado,
como si antes de ser
hubieran recorrido
mi frente, mi cintura?
Su suavidad venía 
volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo,
sobre la primavera,
y cuando tú pusiste
tus manos en mi pecho,
reconocí esas alas 
de paloma dorada,
reconocí esa greda
y ese color de trigo.
Los años de mi vida
yo caminé buscándolas.
Subí las escaleras,
crucé los arrecifes,
me llevaron los trenes
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas
me pareció tocarte.

La madera de pronto
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron 
tus manos en mi pecho
y allí como dos alas
terminaron su viaje.





Tus pies

Cuando no puedo mirar tu cara
miro tus pies.

Tus pies de hueso arqueado,
tus pequeños pies duros.

Yo sé que te sostienen,
y que tu dulce peso
sobre ellos se levanta.

Tu cintura y tus pechos,
la duplicada púrpura 
de tus pezones,
la caja de tus ojos 
que recién han volado,
tu ancha boca de fruta,
tu cabellera roja,
pequeña torre mía.

Pero no amo tus pies
sino porque anduvieron
sobre la tierra y sobre
el viento y sobre el agua,
hasta que me encontraron.






Tu risa

Quítame el pan si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.

No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de planta que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mí todas 
las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.

Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.






El insecto

De tus caderas a tus pies
quiero hacer un largo viaje.
Soy más pequeño que un insecto.
Voy por estas colinas, 
son de color de avena,
tienen delgadas huellas
que sólo yo conozco,
centímetros quemados,
pálidas perspectivas.
Aquí hay una montaña.
No saldré nunca de ella.
Oh qué musgo gigante!
Y un cráter, una rosa
de fuego humedecido!
Por tus piernas desciendo
hilando una espiral
o durmiendo en el viaje
y llego a tus rodillas
de redonda dureza
como a las cimas duras
de un claro continente.
Hacia tus pies resbalo,
a las ocho aberturas,
de tus dedos agudos,
lentos, peninsulares,
y de ellos el vacío
de la sábana blanca
caigo, buscando ciego
y hambriento tu contorno
de vasija quemante!






Farewell

Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste como yo, nos mira.

Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre
que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron tus palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

Amo el amor de los marineros
que besan y se van.

Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.

En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.

(Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.)

Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse
para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.

Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

...Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.




Dice Robe Pretelt:

Gracias Alejo.
Ahí está, para los descreídos y pesimistas, la (principal) reivindicación de la existencia: el amor (sexuado).
(Así sea parte de una celada biológica para asegurar la reproducción de la especie).
RPE
 
 
 
 
Mily Foeng:
 
Totalmente de acuerdo con Roberto. Me robo esas palabras.......
 
Saludos!
 
 
 
MFV
 
 
 
 
 
 
00:12

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