Un Corazón Sencillo (Gustave Flaubert)






13 de Febrero: Un Corazón Sencillo (Gustave Flaubert)


Alejo:
 
Hola a tod@s, nos vemos hoy para la sesión de "Un Corazón Sencillo" de Gustave Flaubert.

Un dato interesante: Curiosamente y a propósito del "Hay Festival", uno de los invitados fue Julian Barnes, el escritor británico que protagonizó una excelente tertulia con Vargas Llosa, es autor del libro "El Loro de Flaubert". Si ya se leyeron el relato, se dan cuenta que aparece un loro. El libro de Barnes en cierta forma trata el tema. Sería interesante conseguirlo, creo que encontré una versión online en la web que le envié a Sícalo, no sé si estará en ábaco. 

Comparto un fragmento sobre el libro de Barnes:

"(...) en dos museos que honoran a Flaubert, se exhiben dos loros diferentes, pero ambos bajo la presunción de ser las musas que alguna vez ofrecieron el detalle para la creación de Loulou. Se trata de un perico que acompaña en la soledad a la vieja Félicité en el cuento Un coeur simple. Al final, la locura de la anciana la hace confundir al ave con el Espíritu Santo. “Imagínese el lector la dificultad técnica que supone escribir un cuento en el que un pájaro mal disecado y con un nombre ridículo, termina representando una tercera parte de la Trinidad, y cuya intención no es satírica, sentimental o blasfema”, ese es el Flaubert que Barnes a través de la voz cáustica de Geoffrey quiere desenterrar.
Entonces, el doctor empieza a indagar sobre el origen de los loros, esperando descartar a un impostor. ¿Quién era el vestigio fehaciente, que se posó irritante sobre el escritorio de Gustavo?, ¿acaso existe la irrefutabilidad? Mientras tanto, el narrador empieza a violar una de las disposiciones de Flaubert, pues se aventura en un análisis biográfico del escritor."


Ese es el abrebocas, nos vemos en ábaco.  




Alejo:

Hola a tod@s, el día de hoy socializamos el relato de Gustave Flaubert, y a la vez uno de sus textos más desconocidos, “Un Corazón Sencillo”.
Un Corazón Sencillo

La sesión estuvo muy interesante, contamos con la presencia de varios de nuestros nuevos integrantes. La presentación estuvo a cargo de nuestro amigo William, que hizo una completa presentación, desde el contexto histórico de la época, del libro, del autor y finalmente un análisis del cuento.
Como la mayoría de la sesión fue una presentación e introducción, esperamos que en la sesión dentro de dos semanas, donde socializaremos los dos libros, cada uno comente su análisis y experiencia con el texto.
A mí, como mencioné en la sesión, el cuento me pareció muy bien escrito, con todos los ingredientes de Flaubert, las descripciones y su realismo, pero en varios momentos me resultó aburrido o pesado, a pesar de reconocer las virtudes del texto, entre ellos, su simbología, su estética, etc. todos esos elementos de Flaubert los percibo y los entiendo, pero simplemente el texto en general no me ha atrapado. Es una visión un poco subjetiva, así que entiendo que a muchos les guste, ya que tiene innegables virtudes, pero simplemente no ha funcionado conmigo.
Quizás en una segunda lectura, que espero darle ya para dentro de dos semanas, tenga una visión diferente. Eso sí, hay que reconocer la ironía, la crítica de Flaubert y su retrato de Felicidad, al que considero un personaje redondo, lo llegas a entender y a identificarte con esa pobre y sencilla criada. Además de la trascendencia de la obra a nuestros días.  
Es una historia que traspira tristeza y melancolía, y puedo decir muchas más cosas positivas, porque es un trabajo muy bien hecho. Simplemente que no ha despertado en mi esa chispa que espero que despierte un texto, sin importar su género.
Muy interesante también, la descripción de la muerte de Felicidad, no sólo el momento en que ve al Loro, sino en lo que siente, la espuma que le sale por la boca y todo eso. Recuerda a la de Madame Bovary, esa que tanto le gusta a Vargas Llosa jeje.
Espero podamos discutirla a profundidad dentro de dos semanas, con las intervenciones de todos.
Mientras tanto, comparto algunos textos interesantes sobre el análisis del cuento:






Y un último regalo, este muy valioso, comparto el texto “Cartas a Maupassant” del mismo Gustave Flaubert. Es una selección de cartas entre ambos. Vayan directo a la página 21, donde encontrarán a Flaubert contándole a Maupassant que ya casi “termina su loro”:

“Desde el 12 de junio de 1867, Gustave Flaubert vive en Croisset donde “goza más que los otros veranos”. Y allí continúa Un Corazón Simple, comenzando en Concarneau. Para describir al loro Loulou, el maestro, concienzudo y minucioso como siempre, ha pedido al Dr. Pennetier, director del Museo de Ruán, un “loro amazónico” que coloca sobre su mesa a fin de “pintar” “según la naturaleza”, por así decirlo (…)
El 10 de agosto, Flaubert informa a Maupassant que pronto acabará Un Corazón Simple.

Esta carta, todavía desconocida en facsímile, ha sido publicada en la edición Conard pero sin la fecha y sin las líneas finales (…)

Carta:
Mi querido amigo.
El Sr. Laugel me pone en un aprieto. Hacer un juicio sobre el futuro de un hombre me parece tan grave que me abstengo. Por otra parte pedir si se debe escribir el indicativo de una violenta vocación. ¿Es que acaso se necesita la opinión de los demás para saber si gusta?
Francamente, ¡no puedo responder más que banalidades! ¡Discúlpame! Dígale que estoy muy ocupado (lo que es cierto) y que nos veremos el invierno próximo; esperando, que él trabaje; mi “juicio” estará mejor asentado sobre un bagaje un poco más sólido.

El artículo sobre Renan no tiene para mí ninguna importancia pero estoy, indignado por la vileza democrática que rezuma. En efecto tenía que satisfacer a su público.
Conclusión: ¡Descarto los periódicos! El odio hacia esas tiendas es el comienzo del amor por lo bello. Ellos son, por esencia, hostiles a toda personalidad que esté un poco por encima de los demás. la originalidad, bajo cualquier forma que se muestre, los exaspera. Me he enfadado con la Revue de París y me enfado con la République des Lettres.
A fin de continuar mis relaciones con Lapierre, no le el Nouvelliste. Nunca en la vida, ningún periódico me ha hecho el más pequeño favor. No han recibido las novelos que yo recomendaba, ni insertado el menos de los reclamos solicitado por mis amigos; los artículos que me eran favorables se han publicado en dichas hojas a pesar de la dirección – entre esos caballeros y yo, hay una antipatía de raza profunda, ellos no lo saben pero yo lo siento. ¡Eso es todo sobre esos miserables!
¡Ah! La estupidez humana os exaspera! Y se abre hasta el océano pero ¿qué diría usted, jovencito, si tuviese mi edad?

En ocho o diez días habré acabado mi loro.
Estoy impaciente por leérselo. Trate de venir a Croisset antes de comienzos de septiembre, dormirá allí (¡tengo cinco camas a su disposición!). Es posible que me ausente los primeros días de agosto; en ese caso se lo advertiría.
Abrace a su querida mamá por mí, y que ella de lo devuelva.
Su viejo,

Gustave Flaubert
Jueves 10 de agosto.

Enlace para ver el texto completo “Cartas a Maupassant”:




También comparto el enlace que le había enviado al libro, para leer online el libro de Julian Barnes “El Loro de Flaubert” (Sícalo está creo que completo, no es un resumen de la editorial solamente):
 
Eso todo por el momento
Nos vemos la próxima semana!




 Glenda Vergara:
 
Aunque no comparto tu crítica, apreciado Alejo, no creo que tengas porque justificarte ni aclarar que la tuya es una posición subjetiva. De hecho los lectores tenemos  una relación tan íntima con los textos que son materia de nuestras lecturas que, por lo mismo, no podemos ser sino ser fieles a lo que éstas despiertan en el fuero interno, aún tratándose de Flaubert, de GGM, o de los libros del mayor y más exitoso compedio religioso-literario de todos los tiempos: La Biblia. Yo no sentí lo mismo leyendo el cuento extenso o la novela breve del francés que innovó en las formas literarias para fundar la narrativa moderna. Eso fue lo que encontré en UN CORAZON SENCILLO: un realismo exaltado en la forma con la que Flaubert expone la historia de UN CORAZON SENCILLO.  Creo que cuando alguien (no recuerdo quién) la catalogó como una pequeña obra de arte, se refería sin duda a esa capacidad que el escritor tuvo al momento de darle tratamiento al tema, y es que en la buena literatura un asunto corriente puede transformarse en un universo magnífico si su presentación es atinada. En mi caso personal, en los tres cuentos de Flaubert, y en su novela cumbre, encuentro lecciones sobre dónde poner una coma, cómo escoger un sustantivo para que sea rotundo y no haya necesidad de buscarle cola con adjetivos, etc. Siento a flaubert como el auténtico maestro, y en sus personajes Felicidad y la adúltera Emma Bovary me parece vislumbrar las claves de la sabia construcción de las identidades humanas para las ficciones. Un abrazo, GVE



Alejo:

Je si Glenda, lo peor es que reconozco todas esas virtudes que sé que tiene el relato y las alabo.

Pero aún así, no ha funcionado conmigo. A veces me ha pasado eso, no es la primera vez que un 
texto me parece excelentemente escrito y con muchas virtudes, pero no me despierta la chispa 
que espero siempre de una obra.

Y no digo, que tenga que ser emocionante, no, en la tristeza y en lo cotidiano, también muchas 
obras me han maravillado. Esta no, jeje. 

Igual, me encanta Flaubert, es un maestro como dices. Y lo reconozco y adoro otras de sus obras. 





William J. Castro-Toppin:

Buenas tardes a todos...
 
Respetando un derecho inalienable de todo lector, como lo es el manifestar "no me gustó", "no me atrapó", "no lo disfruté tanto". Manifestaré "brevemente" 2 o 3 cositas, en relación a este texto "Un corazón sencillo" y a la experiencia de lectura disímil que tuvimos con él (es decir, el hecho de que a algunos les gustara mucho, a otros poco, y a otros más o menos). 
 
1- Creo que toda experiencia de lectura -pese a que reune siempre algunos cuantos linderos de objetividad- es mayormente una experiencia subjetiva... Cada lector es en sí mismo un cúmulo de intereses, deseos, ansiedades y búsquedas (y está bien que sea así), en ese sentido siento que cada lector (y yo entiendo "lector" en un sentido que va mucho más allá, de la persona que pasa sus ojos por páginas, pues el acto de leer incluye, la interpretación de lo audiovisual, de las circunstancias materiales y existenciales de vida, la asunción de ciertas formas de la cultura, implica entonces la interpretación de la "realidad", el enfrentamiento a la totalidad del universo. Por ello, en las antologías, en las curadurías, en las selecciones, por más bienintencionadas que pretendan ser, siempre habrá un pequeño gesto tiránico... como lo es la imposición de mis experiencias emocionales a otro... es de algún modo pedir que otro vea verdad, belleza y perfección justo en el mismo lugar que yo las veo... Hay libros, "grandes libros", que en su momento he leído y no me han dicho nada, hay autores y textos pequeños, desconocidos e intrascendentes que me han abierto una luz mística de entendimiento de la realidad tan clara como el hilillo que se desprende del ojo de Lulú cuando Felicidad le reza y un rayo de sol pega de pleno en la cara del plumífero disecado... Así, pues... leer es buscar y trazar un camino propio, y tantos caminos hay, como lectores existen...  En ese sentido, todos tenemos razón, lo que parece nos resulta complicado, es aceptar que pueden coexistir esas múltiples interpretaciones de la realidad, de la cual, la valoración estética es sólo una parte de algo mucho más complejo y sagrado como lo es el sentido que cada quien le da a la vida, y una de las cosas que más refleja ese sentido, son las preferencias estéticas (y estética hay en todo, incluso en lo "grotesco"). Por ello, una primera forma de contacto con un texto es tratar de entender, a qué tipo de estética responde...
 
2- En mi presentación de este relato, pero también de Flaubert, de su época, y de su estética subrayaba yo la importancia de este escritor como prefigurador, de lo que se va a entender como escritor en el sentido moderno, es Flaubert un gran forjador de la escritura como oficio en el sentido en que lo entendemos hoy. Y precisamente, señalaba yo, varías cosas en las que él de algún modo anticipa lo que sería este ejercicio en el siglo XX... y el personaje de "Felicidad"... -que es de algún modo, desde mi punto de vista... el elemento que podría hacer que este cuento le robe a uno el corazón-no es característico de la literatura que le precede, sino de la que le sobrevendrá... es que son el cine y la literatura del siglo XX, los que van a ratificar con contundencia que es tan valioso contar la vida de reyes, de grandes acciones heroicas, de increibles aventuras, como observar por el ojo de la cerradura las pequeñas vidas grises, anodinas, cotidianas e íntimas de cualquier persona, en este caso el de una empleada doméstica, cuyo única misión en la vida es darse por completo a los otros, sin esperar nada a cambio. Tal vez recorremos este cuento completo, con el fin de ver el destino final de este personaje, y contemplamos perplejos, como de alguna manera el personaje no evoluciona, es decir, técnicamente no le ocurre NADA, sigue siendo la misma del principio: "un alma de dios", "un corazón simple", pero el que no le ocurra nada, no significa que no haya ocurrido nada, tal vez está ocurriendo todo... generalmente, este tipo de historias, para ser valoradas requieren una o dos relecturas (y observaremos, que incluso, las relecturas de un mismo texto, son una experiencia absolutamente nueva y distinta a la primera... y que incluso, nos iluminan zonas del alma, en que no habiamos reparado... eso de las relecturas es supremamente importante, sobre todo con textos como este, a mí me sucedió en cine con la extraordinaria película FARGO -de Ethan y Joel Cohen-, en la que ninguno de los personajes evoluciona, son los mismos de principio a fin... la primer vez que la ví, me pareció sobrevalorada, la segunda vez... me quedé perplejo ante lo maravilloso que estaba apreciando... la película en realidad era la misma, quien había cambiado era yo, a veces los estados emocionales, las lecturas y experiencias de vida acumuladas, -hasta las condiciones físicas y de comodidad en que nos enfrentamos al texto, pueden alterar su percepción-... A veces, incluso, no nos ha llegado el momento de la vida para enfrentarnos a un texto... descubrimos que libros o películas que abandonamos, unos años atrás, ahora se nos presentan como esplendorosos descubrimientos ante nuestros ojos, y puede ocurrir exactamente lo contrario, libros que no resisten el paso del tiempo en nuestro corazón. 
 
3- Esperemos pues, que la relectura... haga que opere ese misterioso milagro de la revaluación... que es en muchas ocasiones mejor que el "amor a primera vista"... Siento que ese personaje tan entrañable como lo es "Felicidad", se lo merece, y tal vez ahora que hay muchos más elementos para afrontar el texto, este tal vez se haga más disfrutable... creo que Felicidad en su infinita bondad y humildad siempre estará esperando allí por nosotros como lectores, y hasta nos coserá nuestras ropas, nos limpiará los zapatos y nos dará de comer, sólo con el único objetivo de que alguna vez volvamos, y nos dejemos dar un poquito de cariño.
 



 Ignacio Vélez:
Como dije ayer, llegué dispuesto a que me convencieran de que ese cuento era una maravilla. 
No me cabe duda que con cada relectura encuentra uno un libro diferente. Voy a releer el cuento.

Hace algunos años, antes de venirme a vivir a CTG, me había prometido no comprar más libros sino dedicarme a leer los de mi modesta biblioteca que no he leído, y a releer los leidos que sí he leído. No he podido cumplir la promesa y los no leidos siguen apilándose. Quizás llegue el día en que decida regalarle a Martín todos los que no he leido y dedicarme a releer.

Saludos




Alejo:
Muy bueno William, y de acuerdo con lo que mencionas, lo de la estética, la época, el contexto, lo de que "aparentemente no ocurre nada", lo de las edades a la que nos enfrentamos al texto.

He leído y visto un montón de películas que me han permitido experimentar y analizar los anteriores elementos, incluso la Fargo de Los Coen. Este relato no es el primero, y he apreciado textos y películas que describen y retratan ese ritmo cotidiano y monótono, y en efecto ocurren muchas cosas como en las películas del directos húngaro Belá Tarr, lo menciono porque me dijiste que viste su último filme "El Caballo de Turín", etc. Hay muchos ejemplos.

Como mencione en algún correo anterior, identifico estos elementos en el cuento de Flaubert y reconozco su importancia y sus virtudes, sin embargo no despertó eso que menciono que busco cada vez que leo algo. Jeje como decir, te puedo mencionar sus virtudes y una "cátedra" con sus virtudes, símbolos, la estética y el estilo innovador de la época en Flaubert, pero no me llegó o removió (es la palabra), especialmente.

Dentro de dos semanas espero contar o aportar algo nuevo, luego de la releectura.

Saludos




Ignacio Vélez:
Yo llamé eso como que "no me movió la aguja" (ver mi correo de ayer al respecto).
saludos




Alejo_
Eso mismo profe, jeje. A mi tampoco me la movió, aunque me gustaron algunas cosas, como las frases que leí ayer y todas las virtudes visibles que se pueden identificar, ya sea en la presentación de William o esos análisis que abundan en la red.




Glenda Vergara:
Como le escribí a Alejo no creo que deban rectificar su postura respetable y subjetiva sobre el cuento leído, Nacho. Está bien que vuelvan a leerlo si lo deciden, pero, aún tratándose de Flaubert, si no les movió la aguja, no se las movió y más nada. Eso no quiere decir que descalifiquen la obra total de Flaubert. Es como con Joyce y su Ulises, y con Virginia y  Las Olas, etc.etc. Eso es lo mejor de este C de L. No hay unanimismo y en la discrepancia respetuosa y abierta  es que sus miembros podemos aprender porque ninguno puede afirmar que se las sabe todas. Si no les gustó UN CORAZON SENCILLO, no les gustó y nadie podrá persuadirlos y hacerlos opinar lo contrario si no lo hizo el autor. Ah, y que ni lo sepa Martín pero apártame algún libro como lo hizo Sícalo con algunos de los que Mario le regaló. Un abrazo,




Sícalo Pinaud:
De acuerdo con Glenda.
Si un libro no te gusta, pues no te gusta y punto.
Una vez cambié el insoportable ."Ulises" por una deliciosa novela de Ágata Christie.
 
 
 
 
Glenda Vergara:
Yo lo cambié por la Sagan, Buenos días tristeza...(Risas). Bueno, Asesinato en el tren de la noche y otros más también se apil aron en mi mesa de noche, sicalón. Pero es que Poirot y Miss Marple son increíbles!!!

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