El viejo y el mar, Ernest Hemingway

* Mayo 5. Ernest Hemingway, El viejo y el mar, 62 páginas. Resumen. The Old Man and the Sea.
Paralelo entre El Funámbulo de Jean Genet y El viejo y el mar de Ernest Hemingway, Ignacio Vélez Pareja.
Aporte de Rafael Martínez. Diapositivas en pdf de la biografía de EH, diario de una novia, Manual de cocteles con ron:  Hemingway 1, Hemingway 2, Hemingway 3, Hemingway 4, Hemingway 5
Aporte de Mily Foeng:  Canción en video por Buena Vista Social Club: Hemingway delira. Letra de Hemingway delira. Información sobre el daiquiri.
Comenta Alejandro Salgado Baldovino:
Hola a todos, en la última reunión donde socializamos "El Viejo y el Mar" y lamentablemente tuve que salirme después de una hora por tener clase. Estuve viendo todos los documentos que surgieron y me parecieron muy buenos. Se comentó ese día sobre discutir acerca del estilo de Hemingway, especificamente en esta novela. A continuación comparto un comentario sobre su estilo en el viejo y el mar:

"En 1954 la Academia Sueca le confirió el Nobel a Hemingway por toda su obra, pero mencionando, como siempre suele hacer, un título: El Viejo y el Mar. ¿Por qué esta novela y no, por ejemplo, ¿Por quién doblan las campanas? Probablemente los suecos quisieron  hacerle justicia no sólo a un escritor, sino también a un estilo, ese peculiar realismo hemingwayano que describe con minuciosidad, en frases cortas y cortantes, sin más adjetivos que los indispensables y sin otras figuras literarias que algunas comparaciones. Esta prosa escueta, casi avariciosa, se hace más patente en El Viejo y el Mar que en cualquier otra de sus novelas, porque en las otras está al servicio de una trama densa, o de unos personajes interesantes, mientras que en el relato del viejo pescador sólo se sirve a sí misma, sin el auxilio de la  anécdota, sin más ayudas, sin más afeites.

Y el galardón fue un acto de oportuna justicia, porque una parte de la crítica norteamericana, antes de la aparición de El Viejo y el Mar, había decretado el fin de Hemingway y la esterilidad de la prosa hemingwayana, a lo que respondió el escritor con un relato que era, a la vez, una prueba de su intacta habilidad de narrador y una arrogante reiteración de su estilo. Ni Hemingway estaba muerto, ni su prosa había perdido su vigor. Más aún: probablemente el único de los grandes escritores norteamericanos del siglo XX que se lea sin dificultad en el XXI, será Hemingway, precisamente por la transparente desnudez de su prosa. Esta frase corta, esa ausencia de alambicamientos, lo pondrá al alcance fácil de los lectores del futuro.

Pero quien tanto ha influido en la prosa, no sólo de lengua inglesa -García Márquez, por ejemplo se ha declarado su discípulo-, es también el producto de ciertas influencias. Hemingway solía hacerle pocas recomendaciones a los jóvenes, pero la que más reiteraba era ésta: "leed buenos escritores". Y para él los buenos escritores eran Mark Twain, Kipling, Stephen Crane, Tolstoi, Dostoiewski, Henri James, Maupassant, Flaubert, Stendhal, Thomas Mann y D.H. Lawrence, escritores todos unidos por un denominador común: el apego al realismo, como "escuela" literaria y la predilección por la prosa clara. Esas también fueron las coordenadas en las que inscribió su literatura. A partir de El Viejo y el Mar será saludable repetir a los jóvenes el consejo de Hemingway: "Leed buenos escritores". Sólo que entonces será justo añadir a la lista recetada por Hemingway otro nombre de mérito: el suyo mismo".

Ahora para terminar me alegra que Bartleby, el escribiente haya sido incuido en las lecturas. Como cualquier otra que se vaya proponiendo en conjunto.

 

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